Nadia Granados

SPILLED

In Spilled, the body, substance and objects are fused around an action activated by the boil of milk. The assembled elements evoke imbalance, temporary stability, precarious and domestic materials that interact to sustain themselves, extracted from the realm of the “feminized.” The whole installation is about to fall. The artist waits while the milk in a pot heats up, pretending to sew the center of her skull with a needle through her hair she feigns a pain that infects the audience. Everyone watching knows that the boiling milk will fall and finally spill from the pot onto the floor, like an exaggerated ejaculation that causes the artist to lose her hair (hanging from the air, on her shaved head) and clothes (which she retires, leaving an undergarment made of hands that cover his breasts and genitals). The hair and clothes are elements that until now seemed stable, and when they are lost they reveal an artificiality under which an unexpected corporality is hidden. With a shaven and semi-naked head, the artist kneels on all fours like a dog, cow, or mammal, exposing her hip while sipping milk from the ground in an attitude that recalls a classic pornographic act such as eating semen. In this performance different evocations of the feminized are mixed to break them and destabilize them- just as the milk that spills the woman’s body also loses it’s shape by stripping hair and clothes, entering into an realm that could be associated with the animal, the disgusting, and the monstrous.

En Derramada se fusionan el cuerpo, la sustancia y los objetos alrededor de una acción activada por el hervor de la leche: los elementos reunidos evocan desequilibrio, estabilidad temporal, materiales precarios y domésticos que interactúan para sostenerse, extraídos del reino de lo “feminizado”: la instalación entera está a punto de caer. La artista espera mientras la leche en una olla se calienta, fingiendo coser con una aguja el centro de su cráneo a travesando con las punzadas su cabello: finge un dolor que contagia a la audiencia. Todos saben que la leche al hervir cae y finalmente se derrama de la olla cayendo al suelo, como una eyaculación exagerada que provoca que la mujer pierda el pelo (que queda colgando por el aire, sobre su cabeza rapada) y la ropa (que ella se retira dejando una ropa interior hecha de manos que cubren sus pechos y genitales), elementos que hasta el momento parecían también estables y que al perderlos evidencian una artificialidad bajo la cual se esconde una corporalidad inesperada: con la cabeza afeitada y semi-desnuda se arrodilla en cuatro patas como una perra, vaca o mamífero que expone su anca mientras sorbe la leche del suelo en una actitud que recuerda un acto pornográfico clásico como es el de comer semen. En esta performance se mezclan diferentes evocaciones de lo sexual-feminizado para romperlas y desestabilizarlas: así como la leche que se derrama, el cuerpo de la mujer pierde su forma al despojarse de cabello y de ropa, entrando en una actitud que podría asociarse con lo animal, lo asqueroso y lo monstruoso.

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